miércoles, 5 de enero de 2011

Patagonia

Desde las Torres del Paine, el Perito Moreno, los grandes Fitz Roy y Cerro Torres, el glaciar Martial, la Tierra de Fuego en nochevieja brindando con vino caliente, el cerro Guanaco,... nunca diría que tan solo han pasado quince días. Patagonia es de esos sitios que podrías estar meses y no tendrías suficiente. La dejo con la sensación de conocer de ella cuanto me había propuesto, por esta vez. La dejo teniendo ganas de volver a ella.
El Parque de Tierra de Fuego.
Ushuaia está creciendo rápidamente, convirtiéndose en una 'pequeña' Andorra austral a precios desorbitados. Se paga absoltumente por todo y los carteles tax free son simplemente eso, un elemento más en el escaparate de las innumerables tiendas. A pesar de todo, es un sitio con un encanto especial. Sentir que tras ese canal de Beagle y esa última isla se encuentran el pasaje de Drake y la Antártida lo convierten en un lugar único.
El parque de Tierra de Fuego lo realicé con Leo, un chico argentino que conocí el mismo día por la mañana y se apuntó a la andadura. Salimos tarde, el cansancio se acumula y cuando te organizas para salir a una hora, debes calcular dos más de margen. El tiempo era perfecto, primaveral español.
Te adentras al parque por la ruta costera, tras pagar el micro que te acerca y la correspondiente tasa de entrada, siempre unas seis veces superior para los extranjeros.
La ruta costera discurre por un bosque bordeando el fiordo hasta llegar al lago verde en unas tres horas de recorrido bastante cómodo. Me recordó bastante a Bariloche y no me impactó demasiado el paisaje.
Al llegar a la zona de acampada todo se complicó. Nos habían comentado en la oficina de turismo que no nos preocuparamos, encontraríamos comida (ese peso que me ahorraba), el camping valía 22 pesos y el refugio para Leo estaba equipado. La realidad es que el camping valía 42 pesos, el bar cerraba a las ocho de la tarde y el refu de 50 pesos era tal cual refugio abierto de pirineos, un colchón de gomaespuma y gracias. Encargamos unas hamburguesas antes de que cerraran sin pensar demasiado en que valían como un bife chorizo = solomillo enorme en un buen restaurante. Cenamos conversando con una pareja de profesores de Zaragoza que andaban recorriendo Patagonia en furgo. Nos contaron que eran la primera promoción del nuevo permiso por... año sabático? ¿Ese permiso existe? ¡He de informarme de este asunto a la vuelta!
Hablando y hablando el sol se puso y me dí cuenta de que andar hasta el area de acampada libre y gratuita me llevaría una media hora. Mientras andaba y veía como la luz cambiaba, decidí acampar junto a la señal del camping... pero del lado de fuera, a la española! Total eran apenas 7 horas para pernoctar, desmontar la tienda y seguir con la ruta.
Monté rapidamente y me entretuve tomando fotos. Entre las fotos hay una con la tienda junto al lago, fue un momento bastante especial con una estrella saliendo entre dos picos montañosos. La foto, sin embargo, no refleja el momento siguiente cuando, mientras ajustaba las variables de la cámara, ví salir disparada mi esterilla hacia el lago. Salí corriendo tras ella gritando. ¡El conejo que se la llevaba la soltó a apenas 5 metros del agua!
Al volver a la tienda, planteándome lo que hubiera sido dormir cansado sobre una esterilla mojada, me encontré con un zorro a la entrada de la tienda. ¡Aquí la fauna te planta cara! O, por desgracia, están acostumbradas a que les den comida. El zorro no se inmutó esperando que le diera conversación o algo para comer. Me sentí mal asustándolo pero no quise arriesgarme a que me volviera a visitar por la noche.
Tras desayunar a las 8, hoy sí, iniciamos el subida hacia la cima del Guanaco. El ascenso consta de tres partes, bosque, turba y pedregal. El paso de la turba es realmente delicado ya que debes ir tanteando la zona pantanosa con ramas. Durante la bajada vimos, desde un chico empantanarse y sacar los pies sin zapatos del fango a una chica hundirse hasta las rodillas. Con malabarismos entre matorrales nos libramos.
El Guanaco no defraudó. Las vistas desde el cerro de 1000 metros sobre el nivel del canal de Beagle te permiten descubrir toda la Tierra de Fuego a tu alrededor. Bosques, fiordos, canales, lagos, montañas nevadas y la sensación de que, hace millones de años, el hielo esculpió todo ese paisaje a su antojo.
Habíamos tardado 3 horas en subir, en bajar serían 50 minutos! Corriendo ya que el autobús volvía a las tres y claramente no queríamos volver a quedarnos a comer en aquella máquina 'tragaperras'.
De vuelta a Ushuaia, Antonio y yo hicimos comida-cena de despedida. Ya marcaremos el destino del próximo encuentro con un buen cordero, un arroç del senyoret o una buena pizza. Estos son los momentos que más cuestan del viaje, encuentros fugaces que se llenan con vivencias intensas y más tarde las despedidas. Pero cada viaje avanza hacia delante, disfrutando de cada momento por llegar y rememorando los pasados. No buscas acomodarte en un lugar sino que algo te impulsa a seguir descubriendo y conociendo. Y cuando sientes que algo no funciona haces un pequeño trompo y cambias de dirección.
¡Mucha suerte amigo en tu gran aventura!¡Hasta la próxima Nano!
En el hostel me despedí de Leo y por mail de Aaron, -hasta Australia?- mi autobús salía a las cinco de la mañana.
Ushuaia se ha despertado entre una niebla espesa a modo despedida. Comienza una nueva aventura de autobús, de nuevo parados más de cuatro horas en la frontera de Chile, de nuevo cruzar el Estrecho de Magallanes, sí,...el Estrecho de Magallanes!!! Y con toninas, los delfínes más pequeños de color blanco y negro, saltando alrededor del ferry entre una corriente fortísima y vientos de 40 nudos. Aprovechas para comer un pancho en el ferry, el único alimento en todo el día. Finalmente, llegas a las 20 horas a Punta Arenas en lugar de a las 17.
Apenas he podido ver Punta Arenas. A primera vista es una ciudad grande -150.000 hab. y algo fría. Encontré una pizzería junto al hostel y el único cine de la ciudad justo enfrente...
Ha sido el plan perfecto para después de un día entero de autobus.
Son esos momentos en que todavía estando aquí, revives cada vivencia antes de dormir. Quieres registrarla bien en la memoria. Patagonia, intensa... me voy con ganas de volver.
Muchos abrazos a tod@s.




7 comentarios:

  1. Bon dia. Siempre es una gran alegria empezar la mañana sabiendo que estás bien y leyendo tus vivencias. Adelante que siempre hay una segunda vez para todo (en esa nos apuntamos je...je..) Ahora que te pierdes el roscon de reyes...Un beso y a seguir disfrutando.

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  2. Per les teues paraules i la manera de contar tot el que vius, es nota que estas disfrutant. Fas que tinga ganes de anar, el problema es que jo soc una cageta i ni de coña em gite assoles rodejada de raboses i demés. No se si et van a quedar ganes quan tornes d'agafar un autobús, trobe que vas a vindre prou saturat. Portat bé que aquesta nit venen els REIS. Un abraç.

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  3. Cómo se disfruta del cafenet leyendo tus vivencias!!!Quiero ser de la siguiente promoción...de año sabático!!! :-))) Un beso

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  4. Hi my friend! Expectaculares pictures as always y a este paso te vas a convertir en el nuevo Ernesto Hemingway. Qué manera de narrar tus aventuras!
    Qué pájaro, menuda Quilmes negra más rica,no? Jaja...
    Take care and enjoy a lot!!!

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  5. Hola primo.Me han dejado los reyes 4 espadas de darth vader y su disfraz con su mascara y su distorsionador de voz.Ya se que a tí tambien te mola.Espero que vuelvas para jugar contigo.Otro disfraz del Yoda,este mola un poco menos,"usease" que te lo quedas tú.

    Un abrazote

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  6. LLuna contesta por mensajeria : De acuerdo de momento... luego en directo ya daré mi opinión si el 25 o el 6 (de mandar nada ¿vale?). Oido cocina....je...je.

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  7. Nano!!!
    Un abrazo enorme, Patagonia continuará ahi para cuando volvamos a recorrerla en furgo, que es como hay que venir.
    Nos vemos a la vuelta!

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