lunes, 21 de febrero de 2011

Adaptactión a la Tierra Media en Cape Reinga

Nueva Zelanda se presenta como un nuevo cambio en el viaje. Tal vez el cambio cultural más brusco desde que zarpara de Valencia. Esos cambios que te hacen descubrir y comprender que vivimos en un mundo, hoy, pequeño pero poco global. La cultura anglosajona que espera al muñequito verde para cruzar la calle choca con lo vivido hasta hoy. Los macro-hostels de Auckland dónde difícilmente te relacionas aparte de con los propios trabajadores del mismo todos naturales de Sudamérica y… Carcaixent?¿? La cultura del coche propio, la comida rápida,…

En este nuevo escenario que cuenta con el decorado de la típica foto de Auckland me alegro día a día de haber reencontrado a Igua que ya se ha convertido en una gran compañera de viaje. Tras ponernos al día de nuestros respectivos periplos desde que tomamos aquel lejano curanto en Chiloé nos pusimos a trabajar. Estudiamos todas las diferentes posibilidades que eran autobús, coche, camper… autostop. Finalmente, encontramos un coche microcamper –no os cuento la curiosidad que tengo por conocer al ya bautizado – para un mes a 990$NZ… 250 eurillos por testa! Aquí bastante gente opta por comprarlos ya que tienes campers por 1200$ y los hostels parecen la plaza Djeema El Fna de Marrackech pero en lugar de babuchas te ofrecen furgos.

Como el coche no nos lo daban hasta hoy decidimos comprar también el ticket de una red de autobuses que recorren todo país y visitar la península de norte. Estos bonos los puedes comprar para ambas isla y, en teoría, conocer el país. En principio pensaba que funcionaría como los Omnipass de Islandia dónde puedes coger cualquier autobús regular por un mes y que resultó una gran opción para conocer el país. Sin embargo, Nueva Zelanda es otra historia. Son autobuses de la empresa turística y el recorrido se convierte en un Discovery Channel sin subtítulos dónde las paradas están marcadas por temporizador –el cigarro del chofer- y dónde, por desgracia, llega un momento en que deseas poder darle al “avance rápido” >>> .

En aquel primer autobús paramos a visitar dos minicascadas -a las que llegabas tras un paseo de 5 minutos- y visitamos unos cuartos de baño de baldosas que me hicieron pensar en añadir mi baño (que no desmerece nada frente al que visitamos) a los turistic tours de Valencia y tener la casa llena de turistas ávidos lanzar flashes hacia Mr. Rocky.

Tras siete horas de carretera llegamos a Bay of Islands. Seguramente, Bay of Islands es un lugar mágico si lo visitas a tu aire y en otra época no tan turística. Se trata como su nombre indica de una bahía repleta de islas… unas 150 islas. Desde el primer momento, fue un lugar que me hizo pensar en Tofino, ese pequeño pueblo que marca el fin de la Transcanadiense en la isla de Vancouver. Cuando recuerdo aquella puesta de sol, todavía siento estar allí sentado en arena junto a mi tienda. Aquí las construcciones ocupan mucho más los espacios y, aunque armónicas,te hacen echar de menos el espacio totalmente verde y natural… ya llegará. Este nivel de ocupación es una de las cosas que más me han chocado aunque ya venía sobre aviso de que la North Island era así.

Por supuesto el agente turístico-chofer del autobús te ofrece su hostel y te dice que es el más barato. Siempre hay algo más barato y siempre hay que investigar! No thanks, we are looking for a camp site. Así fue como bajo un árbol conocimos al Mediterranean man israelí que nos llevó a su casa para acampar en el jardín durante tres noches. Durante estos tres días pudimos comprobar como una persona que tiene unas vistas desde la terraza impresionantes a la montaña verde, que a diez minutos puede navegar, kayakear, hacer rutas… también puede tener serios problemas de socialización. No os puedo enumerar la cantidad de normas a las que nos fue sometiendo poco a poco cuando la sonrisa inicial quedó pausada bajo aquel árbol. Algunas de las más significativas fueron la del baño, la del reciclaje en contenedores que desbordaban basura, la de aguantar los cambios de canal cada 30 segundos, nunca te quites una camisa en su presencia, no puede ser cierto que tu móbil no tiene cobertura aunque él lo diga –que sabrá el móvil de coberturas?-,… y la madre de todas, siempre, siempre, siempre al acabar tu lata de cerveza enjuágala y déjala secar antes de tirarla al cubo desbordante de reciclaje porque sino la cocina olera igual de mal que huele ahora!

Realmente fue un alivio salir de aquella casa aunque el último día su “anfitrión” dejará de existir para mí campo visual.

Cape Reinga.

Tomando un autobús correcaminos que venía en el bono iniciamos el recorrido hacia Cape Reinga. Durante el recorrido paramos en una visita breve pero interesante en un antiguo puesto de una de las primeras industrias en Nueva Zelanda, el gum y el ambar. El gum ya lo utilizaban como resina natural… de tablas?

Continuando la travesía con el bus 4X4 hicimos alarde ese espíritu ecologista propio de estas tierras y nos adentramos en la playa de 90 millas a toda velocidad. De vez en cuando nos sorprendía un frenazo o volantazo para esquivar las aves que buscavan el alimento dejado por la mareas. ¿Pero que hacen estas aves en medio de la autopista?

Tras ver la cultura de coche propio que se impone para poder moverte, los miles de folletos turísticos (no exagero cuando digo que en una semana habré tirado decenas de ellos!) de papel plástico que desbordan en cada esquina de Auckland, la “autopista” a Cape Reinga que consiste en degradar una playa paradisíaca de 120 km. con autobuses 4x4 a toda velocidad y lo que me queda por conocer voy a estar abierto al espíritu crítico sobre la existencia del perfecto pensamiento ecológico de esta zona del planeta.

Cape Reinga es un cabo al norte de la isla. Es un lugar sagrado para los Maorís y para cualquiera que siente en él para admirar desde aquí el cruce del Pacífico con el mar de Tasmania, sus corrientes, su inmensa playa, sus olas, el banco de arena que forma esa rompiente a tu izquierda en forma de barrera de coral,… un lugar místico.

La tradición maorí dice que aquí llego el primer navegante y habitante de la isla. Fue la llegada del pueblo polinésico… como en Pascua lo era Anakena. La transferencia de la cultura Rapa Nui a Maorí resulta inevitable cuando aprecias un sinfín de similitudes. Desde Cape Reinga las almas maorís pueden regresar a su lugar de origen y encontrarse con sus ancestros.

Al día siguiente, tomamos el ferry para llegar a Russell, en la isla opuesta. Tras recorrer la isla con unos NeoZelandeses que nos recogieron en autostop desde el barco y visitar la casa más antigua del país –una antigua imprenta de las primeras biblias- decidimos… alquilar un katamarán.- Katamarán? Una zarvaza. – bromeábamos mientras el Sailing-man nos confirmaba “yes, it’s a katamarán.”

Confirmado tras la experiencia de navegar y cuando quieres en una playa sin nadie, Bay of Islands es para conocerla navegando.

Antes de dejar Bay of Island visitamos unos de los lugares más simbólicos y de importancia histórica en Nueva Zelanda, the Treaty House.La “casa del Tratado” es una construcción tallada de estilo maorí dónde se firmó entre las diferentes tribus y los ingleses el tratado. El tratado era un pacto por el cual ambas culturas se comprometían y organizaban conjuntamente para poder convivir en las Islas.

Auckland

Auckland es la ciudad de la vela. A parte de eso es una gran ciudad con un centro que parte de Queen St. y diferentes barrios residenciales circundantes. Desde la Sky Tour tienes una perspectiva de 360º de toda la ciudad y si la descubres al atardecer la lenta iluminación de la ciudad te hace sentirte en una película de ciencia ficción.

El museo de Auckland es una muestra de cultura maorí, de la naturaleza y configuración de las islas y, por último, una muestra de lo que fueron las guerras que ocuparon al país durante un tiempo. Este último apartado bélico recoge desde las guerras tribales a la II guerra mundial en el Pacífico introduciendo dos aviones reales (el zero kjaponés y el de los aliados) en dos salas del museo!

A parte de todo esto, Auckland te aporta unas puestas de sol increíbles desde Devenport –la isla opuesta- con la zona de rascacielos bajos y la Sky Tour a contraluz, unas cervezas belgas con actuaciones locales y la celebración del nuevo año chino como si estuvieras en el país del dragón. Todavía no comprendo muy bien por qué pero muchos chin@s vienen a celebrar el nuevo año a Auckland. Hemos podido asistir al concurso de lámparas de colores, conciertos y fuegos artificiales. Ayer nos quedamos celebrando el nuevo año sin saberlo en el parque más surrealista y divertido de Auckland con un par de cervezas chinas Tsing Taos, a alguien le suenan?

En una hora recogemos el bólido y zarpamos a conocer la North Island. Tras un par de días -en los que puede haber surf en Raglan, a ver en The Endless Summer- iniciaremos la película por el final…

Ya hemos reservado el Track de tres días en Rotorua, aunque la mayoría lo conocemos como… La Tierra de Mordor.

Sí, aquí tienes que pagar los parques y reservarlos!, algunos ya no tienen “plaza, camino, o como lo quieran llamar” hasta octubre del 2011!. Realmente no dejo de sorprenderme de estos cambios culturales , de organización social y de… hasta dónde podemos llegar en un mundo de polígonos.

Y de este modo,en una hora se inicia la gran travesía por la Tierra Media dónde seguro nos toparemos con elf@s, magos, aldeas, montañas que rugen, lagos, algún que otro troll como el de Bay of Island… Siempre viajando hacia el Sur dónde el velero espera para zarpar hacia las Tierras del Oeste.

Desde aquí os mando un fuerte abrazo hobbit para a toda la Comunidad.

2 comentarios:

  1. ¡que cambio¡ De todo hay que vivir y comparar. Seguiremos pendientes de "vuestros blogs" y ya sabeis los hobbits fijos os acompañan, pero eso si brindar de vez en cuando por ntros. Un beso.

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  2. Açò sembla tan diferent! fins i tot la manera en que ho contes, jo crec que encara no t'has endinsat en el pais, encara no l'has fet teu. Ara el que si pots fer es una bona llista de cerveses. Un bes.

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